Ni los libros de autoayuda más reconocidos, ni las películas más motivantes pueden ayudar tanto como se puede ayudar uno mismo. Y es que precisamente la clave para está en ser uno mismo.
¿Cuántas veces no no sentimos, aún rodeados de gente, nos sentimos solos a la manera de Tennyson? Aparentamos ser esas personas que aprecen en los medios de comunicación. Personas que son sólo productos de la imaginación de otras gentes. Gente normal intentando-fallidamente- ser algo que no es. Gente normal que se desespera y grita terriblemente, ¡Véanme!. ¿Por qué aparentar cuando podemos ser? ¿Por qué imaginar cuando podemos materializar nuestros sueños? ¿Porque conformarse con pensamientos rosas cuando podemos CREAR en lugar de creer? Es necesario un debate con la única persona que podrá sacarnos de embrollo: TÚ MISMO.
En el ayer no podemos hacer nada y menos en el futuro. Leí por ahí, que lo que tenemos no es producto de mera casualidad, sino de decisión. No elegir, también es elección. Así que, aquí y ahora yo hago una declaración de fe, como dijera Denise Dresser. Una declaración de ser yo misma, para mi. Eso es lo extraordinario. SER UNO MISMO. Tan único, tan irrepetible, tan extraño y tan uno mismo. Eso es lo bello. Eso es lo que necesitamos. No seres humanos en serie, sino seres que realmente se crean y sean ellos mismos. Ni en el mil años podrán encontrar otro Juárez, otro Flores Magón, otro Altamirano, ¿Saben por qué? Porque la grandeza de estos hombres radica en ser ellos mismos. Jamás existirá otra Rosario Castellanos, ni una Kahlo ni Sor Juana, ¿Por qué? Porque vivieron su momento, vivieron su vida y la de nadie más.
Así que mientras miles de mujeres siguen hojeando las revistas de moda y los hombres siguen imitando a esos hombres que salen en la televisión, yo iré como dice una amiga mía, a vivir mi vida, porque tengo una vida más allá de facebook y twitter.